El que Mucho Abarca Poco Aprieta

Jun 17, 2025 | Dignidad Profesional

Ya me lo decía mi abuela, mujer refranera pero sabia: el que mucho abarca, poco aprieta.

Sinergias necesarias

En la abogacía, es fundamental crear sinergias con otros profesionales —peritos, procuradores, notarios o abogados especializados—. No es una opción, es una necesidad. Y además, tiene retorno.

La confianza no entiende de especialidades

La confianza del cliente lo es todo. Quien confía en ti no lo hace solo por tu especialidad, sino por cómo trabajas, cómo le tratas y cómo le haces sentir. Esa confianza se traduce en que te consulta todo tipo de asuntos, aunque no estén dentro de tu campo.

Y ahí llega el error: intentar abarcarlo todo. Por ambición, por miedo a perder al cliente o, simplemente, por no saber decir “esto no lo llevo, pero te voy a recomendar a alguien en quien confío”.

Cuando el favor se convierte en problema

Todos hemos estado ahí. Pero cuando los asuntos se acumulan —y más aún si no dominas la materia— lo que empieza como un favor puede acabar en un problema.

Y en penal, el margen de error no existe. Aquí no solo está en juego el patrimonio: está en juego la libertad. Un error no cuesta dinero. Cuesta años de vida.

Derivar no es perder

Llevar un asunto penal complejo sin formación ni experiencia suficientes es deshonesto, aunque no haya mala fe. Porque no se trata solo de voluntad: se trata de saber lo que está en juego.

Por eso es esencial rodearse de compañeros solventes. Gente a la que puedas derivar con la tranquilidad de que el cliente estará bien atendido. Porque cuando derivas a alguien, no pierdes al cliente: lo cuidas.

Y quien se siente bien orientado, se siente acompañado. Y quien se siente acompañado, vuelve. Y recomienda.

Conclusión: rigor y honestidad

Ya hablaremos otro día de las barbaridades que a veces nos encontramos en penal por no aplicar esta lógica tan básica.

Pero hoy me quedo con esta idea: en esta profesión, saber reconocer los propios límites y derivar a profesionales de confianza no solo es sensato. Es parte esencial de una práctica jurídica rigurosa y honesta.

(Foto Freepik)

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *